diumenge, 25 de maig de 2014

Los Reyes del cannabis



Una tarde de mayo, Arjan Roskam se encontraba descansando en la cubierta de un barco de ocho metros. Iba a toda velocidad por una bahía en la costa del Caribe, en el noroeste de Colombia, vigilando la caña de pescar que había lanzado al mar unos minutos antes. Arjan tiene 48 años, mide casi dos metros de altura, y siempre va bien afeitado. Tiene pinta de holandés tosco, y el barítono de su voz atraviesa cualquier conversación como un oboe. Suena y tiene pinta de líder, es como una de esas almas raras que son capaces de cumplir con su destino sin miedo. Es la figura más reconocible y polémica del negocio de la marihuana, y se autodenomina el Rey del Cannabis.

Me encontraba viajando con Arjan por las montañas y selvas de Colombia, junto a un equipo internacional de cultivadores de marihuana que él llama los “Cazadores de Semillas”. Estábamos buscando tres variedades excepcionales de marihuana muy difíciles de encontrar; tres variedades que han permanecido genéticamente puras durante décadas. Tienen nombres poéticos, casi míticos, que te hacen babear: Limón Verde, Oro de Colombia y Punta Roja. El día previo a nuestra excursión a la selva, encontramos ejemplares de las dos últimas variedades mencionadas en un bosquecillo de marihuanacercano, cuidado por grupos paramilitares y agricultores locales. Arjan estaba eufórico. Había adquirido las dos primeras de las casi 200 variedades locales —plantas de marihuana que se han desarrollado de forma natural en regiones remotas en todo el mundo— y estaba empeñado en conseguir todas.

Arjan y sus cultivadores plantarán miles de plantas a partir de estas semillas, elegirán las más fuertes, y así crearán nuevas variedades comerciales basadas en su genética exótica. Este es el primer paso de un complejo proceso que hace posible que un dealerlocal pueda aparecer en tu casa con una mochila llena de variedades como Alaskan Ice, Bubba Kush y White Widow. Si alguna vez has sido acorralado por un nerd de la marihuana en una fiesta, ya sabrás que no estamos fumando hierba tailandesa llena de semillas gracias a las mezclas de los miles de cultivadores comerciales en el mundo, la marihuana transgénica, la experimentación y el desarrollo de nuevos sabores, efectos y cualidades.


Desde el mar, las montañas nevadas de Sierra Nevada de Santa Marta se asomaban en la distancia. Esas montañas se extienden a lo largo de la costa caribeña del país, y a unos 42 kilómetros tierra adentro. Dos picos (uno lleva el nombre del libertador de Colombia, Simón Bolívar) llegan casi a los 5.800 metros de altura. La topografía es extravagante y sorprendente. El altiplano tiene clima templado y durante todo el año el sol ecuatorial hace de ésta una de las regiones más fértiles del mundo para cultivar y cosechar marihuana. Durante los años sesenta y setenta, miles de toneladas se exportaron desde las mismas bahías que estábamos cruzando. Barcos de contrabando siguieron la ruta del norte a través del Caribe hacia Estados Unidos. Fue una temporada de marihuana coloquialmente llamada Bonanza Marimbera, y transformó a cientos de campesinos en ricos narcotraficantes.

La creación de Santa Marta, ciudad costera donde nos alojábamos, fue construida con dinero de la droga.
Recientemente, el diario colombiano El Tiempo publicó que “la marihuana vive una nueva bonanza”. Indiscutiblemente el momento para el cultivo y el envío de la marihuana de la costa norte de Colombia está de vuelta, ya que la demanda de marihuana sigue creciendo. Actualmente, sin embargo, los cultivadores no están produciendo mucho Columbian Gold. En cambio, al igual que el resto de la industria, se han adentrado en híbridos desarrollados por los criadores y cultivadores de California, Columbia Británica y Ámsterdam; criadores como Arjan.






Info: http://www.vice.com/es/read/ser-el-rey-es-maravilloso-arjan-roskam-marihuana

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