dissabte, 12 de maig de 2012

Abrir la Opcion del Consumo personal de Cannabis


El debate en torno a las opciones de consumo del cannabis está instalado como un tema contemporáneo que envuelve a varios sectores de nuestra sociedad y, por tanto, se debe abordar con una mirada reflexiva y no criminalizada.
La posibilidad del consumo personal y privado de la marihuana, sin afectar a terceros, no es un asunto, por cierto, sólo de la sociedad chilena, sino que cruza sociedades de toda Latinoamérica y el resto de continentes.
El tema ya tiene tal alcance, que durante la última Cumbre de las Américas, efectuada en Colombia, varios jefes de Estado se abrieron a la posibilidad de la legalización y despenalización de las drogas, bajo la tesis de una “discusión comprensiva y amplia”, como medida para erradicar el narcotráfico y regular el consumo legal.
Se llegó a un punto en que la represión y la “mano dura” son respuestas inadecuadas.
Varios factores que rodean el consumo del cannabis llevan, al menos, a la reflexión y la búsqueda de respuestas de largo alcance.
En el caso de la marihuana -definida por expertos como “droga blanda”- sectores de la sociedad abogan por su consumo personal y privado, no daño a terceros, plantaciones de uso individual y no industrial ni para el comercio.
Se consideran inclusive propiedades medicinales, según informes de profesionales. Existe el dato proporcionado por el bioquímico Fernando Sepúlveda, en cuanto a que unos 61 mil enfermos de cáncer pueden aliviar dolores y efectos de la enfermedad con el consumo del cannabis.
Es un hecho de la causa que en Chile miles de personas -no sólo jóvenes-, consumen marihuana. Hace unos días, en siete regiones del país se efectuaron marchas y manifestaciones exigiendo la despenalización del consumo de cannabis, en las que participaron más de 35 mil personas.
La idea de la legalización del consumo personal, privado y regulado también apunta a que se deje de consumir marihuana alterada, fabricada con sustancias tóxicas y nocivas y que modifican las características naturales del producto.
Eso se liga a erradicar el micro y narcotráfico.
Los miles de consumidores que hay en el país pertenecen a todos los estratos socioeconómicos. Y como sucede en diversidad de ámbitos, los más pobres son los más perjudicados con el tráfico ilegal del cannabis. La gente con recursos tiene acceso y adquiere droga “de calidad”, con sus propiedades naturales. Los pobres se ven obligados a comprar marihuana alterada, mezclada con componentes altamente dañinos para la salud.
Puede haber un debate sobre la conveniencia o no de consumir ese tipo de droga. Como lo hay respecto al tabaco o el alcohol, este último causante de gran número de muertes, accidentes y pérdidas millonarias en el país. Se pueden esgrimir argumentos de salud pública, valóricos, religiosos, etc. Pero en la polémica también se instalan los derechos civiles y las opciones que pueden existir para el consumo de la cannabis por parte de ciudadanos adultos.
Muchas personas se quejan -en otro elemento a considerar- por la aplicación de una ley que criminaliza y permite alto nivel de represión a consumidores privados de la cannabis, produciéndose detenciones y sanciones bastantes severas, lo que incluye a quienes, por ejemplo, se les sorprende con una planta o cantidad para consumo personal. Varios estudios, hechos llegar al Parlamento, indican que sólo el 40% de los detenidos y procesados por infringirla Ley20.000 de drogas, son micro o narcotraficantes, y el porcentaje mayoritario responde a consumidores o personas que tenían algún tipo de planta de uso privado, sin fines comerciales.
Dada la situación alcanzada y los argumentos presentados -en Chile y en el resto del mundo-, parece apropiado plantearse la legalización del consumo de la marihuana para uso personal y privado, estableciendo un serio y preciso marco legal que, entre otras cosas, reduzca o elimine el microtráfico y el narcotráfico.
Hay que considerar y asimilar propuestas realizadas en torno a modificarla Ley20.000 de drogas, eliminar medidas represivas y persecutorias, contar con una nueva calificación de drogas, profundizar en los estudios y conclusiones de médicos y científicos, y en políticas educativas respecto a este tema.
Ciertamente, no hay que dejar de lado los criterios establecidos respecto a este tema por Naciones Unidas, la OrganizaciónMundialdela Salud, organismos policiales internacionales, entre otras entidades regionales y mundiales. Revisar las normas internacionales que Chile estaría obligado a cumplir.
El despenalizar el consumo personal y privado de la cannabis debe ser a partir de cautelar la salud de las personas, reducir y eliminar su negocio ilegal, buscar la manera de regular su venta o acceso y estar atentos a los niveles de consumo, sin dejar de desarrollar campañas de educación y prevención sobre todo entre los jóvenes.
Legislar hacia la legalización del consumo personal y privado de la cannabis no es promoverlo, más bien responde a regularizarlo, controlarlo e incluso reducirlo.
Experiencias tan dramáticas como las de México y Colombia -cruzadas por otros factores y el fenómeno de las “drogas duras”- dejan en evidencia que la llamada “guerra contra el narcotráfico” no tiene los efectos buscados, mucho menos en el caso del consumo personal y privado de la marihuana. Hasta un grupo de expresidentes de esas naciones emitió un documento donde plantean la necesidad de legalización de un conjunto de drogas.
Los temas contemporáneos de la sociedad, instalados objetiva e irremediablemente, se deben abordar con seriedad y capacidad de respuesta. Llega un momento en que no es suficiente ni eficaz la simple “mano dura”, la criminalización y medidas represivas. La disuasión, la prevención y la legalización surgen como una necesidad. Parece ser el caso frente a la realidad del consumo del cannabis.
Es en este marco que un grupo de legisladores recibimos enla ComisiónEspecialdela Juventud, enla Cámarade Diputados, a representantes de distintas agrupaciones que defienden y piden la legalización del consumo de la cannabis en nuestro país. De tal manera que incluso a nivel del Parlamento, y de forma transversal, ya se instaló una sensibilidad respecto a este tema, sobre todo en el camino de encontrar respuestas a esta realidad de nuestra sociedad.

Guillermo Teillier  Diputado y presidente del Partido Comunista de Chile

Fuente: http://www.elmostrador.cl/

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