dimarts, 18 de setembre de 2012

La ONUDC cree que una despenalización bajaría la violencia y corrupción, pero subiría grandemente el consumo



Tras conocerse el informe de Estados Unidos sobre narcotráfico y a pocas horas de la presentación del informe de Naciones Unidas sobre la extensión de los cultivos de la hoja de coca en el país, se  propuso un diálogo sobre una eventual despenalización-legalización de las drogas.De eso se trató el desayuno de trabajo de esta semana. César Guedes, representante de la Oficina contra la Droga y el Delito, y Gregorio Lanza, ex dirigente político y estudioso del tema de conflictividad y producción de coca y sus derivados, aceptaron sentarse para analizar el tema.

¿Cómo se sustenta el argumento en pro de la legalización o despenalización de las drogas?

Gregorio Lanza.- En el caso de Bolivia, la política que se lleva adelante no ha logrado una disminución de la producción de cocaína, pero sí tiene costos sociales muy altos. Y esto lo pagamos, sobre todo, Bolivia y los países productores.

Lo punitivo de la política antidroga tiene resultados adversos: hoy, el 75% de presos que tenemos en el país se debe a delitos de tráfico de pequeña escala, la mayoría no cuenta con sentencias. 

Paradójicamente en California, Estados Unidos, el que era líder de los republicanos, Newt Gingrich, explicaba hace poco su viraje hacia la autorización de algunas drogas. Las razones apuntan a bajar la enorme cantidad de pequeños comerciantes de marihuana presos en las cárceles, con un alto costo para el Estado y sin probabilidades para rehabilitarse.

Esto hace ver que encarar el tema de las drogas desde un punto de vista penalizador no funciona y las alternativas de despenalización deben estudiarse.

Para reducir la violencia asociada al narcotráfico, que afecta terriblemente a países como México, con asesinatos en masa, muertes de niños, etc., se debe pensar en la despenalización. Ello también eliminaría la corrupción de autoridades, policías, etc., asociada al narcotráfico.

¿Cómo puede solucionar la despenalización esos problemas de violencia y corrupción?

(GL) La despenalización hace disminuir los altos costos que tiene hoy en día la droga en el mercado, que no son costos de producción, sino costos elevados por la ilegalidad. Al despenalizar lo que sucederá es que bajarán esos altos costos y con ello bajan también los niveles de corrupción, la violencia y el crimen organizado. Como ya no se producirían las enormes ganancias del tráfico de drogas, no habría ya bandas dedicadas a eso y por lo tanto se acaba la violencia y la corrupción. No habría más muertes en México.

Desde el punto de vista de los países consumidores, al bajar los costos de la interdicción se incrementarían los fondos para rehabilitación y educación para enfrentar así los retos de la despenalización.

 ¿Esta posibilidad de reducción de costos y otros posibles beneficios de la despenalización han sido estudiados por Naciones Unidas?

César Guedes.- Es posible que al legalizarse el consumo de drogas disminuya la violencia del narcotráfico y la corrupción, pero en esa eventualidad se calcula que el precio bajaría de una manera dramática. Y esa rebaja haría que aumente el consumo.

Se calcula que la cocaína bajaría un 90% y supondría un incremento del 7 al 20% del consumo. Esto fue demostrado en un estudio hecho en Estados Unidos; otra investigación sobre cannabis (marihuana) dice que el precio bajaría en un 95% y aumentaría el consumo. Cuando se tienen estos niveles de reducción de costos se incentiva el consumo. Si éste subiera a los niveles de las drogas lícitas, como tabaco y alcohol, la situación sería dramática.

Según datos de la OMS, el año 2009 unas 245 mil personas fallecieron por el abuso de drogas prohibidas, mientras por drogas lícitas como tabaco y alcohol murieron 30 veces más: 5,1 millones por tabaco y 2,3 millones por alcohol. Ése es el potencial de riesgo en el caso de legalizar a las drogas hoy prohibidas.

La historia tiene también datos importantes: a principios del siglo XX se legalizó el consumo de opio en la China, se calculó que con ello un 25% de la población masculina se volvió consumidora. Una vez que se volvió a prohibir, los niveles de consumo bajaron notablemente y hoy sólo alcanza a un 0,6% de la población. Un fenómeno parecido ocurrió en Tailandia, Pakistán y otros países.

Este argumento de baja de precios y subida de consumidores parece muy lógico. ¿Qué opina usted, señor Lanza?

(GL).- En realidad no hay estudios serios sobre la hipótesis de que si el precio disminuye aumentan los consumidores. También podría decirse que al bajar los precios, los consumidores de pasta base pasarían a consumir cocaína pura, pero no hay estudios empíricos sobre esto. Y éste es un reclamo que hace la Comisión Global de Políticas de Drogas (conformado por ex presidentes de Estado y personalidades a nivel mundial).

Pero Bolivia demuestra que la hipótesis es equivocada porque el precio de la cocaína es mucho menor a otros países y el consumo no es mayor, sino lo contrario. En Bolivia tampoco se ha producido, gracias a ese precio bajo, una “migración” de consumidores de alcohol a cocaína. Más bien hay una “migración” a otro tipo de drogas más versátiles en su manejo, como las sintéticas, que tienen precio más bajo aún.

Entonces éstos no son argumentos sólidos. Tienen más de ideología que de resultados. En la guerra de las drogas hay un manejo ideológico, geopolítico, como lo ha manifestado el presidente Evo Morales, posición que comparto. Antes de plantear el problema como dos miradas contrapuestas, debe plantearse como conclusión la ausencia de estudios serios sobre el problema.

Los miembros de la Comisión Global sobre las Drogas, que incluye a ex presidentes, un ex secretario de las NNUU, el premio Nobel Vargas Llosa, etc., piden la legalización. 

(CG).- El problema es que todas las personalidades de la Comisión Global son ex autoridades que traen sus ideas cuando dejan sus puestos; hubiera sido interesante que estas personas plantearan estos temas durante el ejercicio de sus mandatos, así su posición adquiriría mayor validez. Hoy son personalidades reconocidas, pero su planteamiento no tiene la misma fuerza pues son “ex” al fin y al cabo.

 Y al respecto, ¿se podría pensar en una despenalización unilateral, Bolivia por su lado?

(GL).- No. No tiene mucho sentido que Bolivia legalice la industria de drogas pues ello debe hacerse como producto de un consenso global. Sin embargo, decir que con la legalización se va a incrementar geométricamente el consumo es una posición fundamentalista.

Si se aprobara el consumo debería hacer algo similar al tema del tabaco: el que consume no podría afectar a terceros, por ejemplo; tampoco podría consumirse en público, etc.

Si la violencia y la corrupción asociada al narcotráfico disminuyen como usted admite, señor Guedes, ¿no es razón suficiente para analizar la despenalización?

(CG).- Bajaría la violencia por efecto del tráfico, pero reitero que subirían geométricamente las muertes en el mediano y largo plazos por el abuso del consumo de drogas. NNUU propugna que los sistema de control de drogas -por más fallas que pudieran tener- son los que arrojan resultados positivos. Ante la violencia que arrecia, ¿se debe bajar la guardia y rendirse? ¿Hasta qué punto las sociedades están dispuestas a transar? Yo pienso que no se debe transar, no se puede.

El planteamiento de personalidades mundiales sobre la despenalización

Después de haber estado ausente en las últimas dos décadas y media, vuelve al debate internacional el tema de la legalización o despenalización de las drogas. La discusión se ha tonificado desde que en junio de 2011 un grupo importante de intelectuales y ex estadistas emitiera un primer documento que señaló que, habiéndose constatado la “derrota” de la lucha antidroga en el mundo, y aumentado la violencia a niveles insospechados, la única forma sensata de enfrentar esta batalla es, justamente, legalizándola. Firman el documento ex presidentes como César Gaviria (Colombia), Ernesto Zedillo (México) y Fernando Cardoso (Brasil), y el premio Nobel Mario Vargas Llosa, que forman parte de la Comisión Global de Políticas de Drogas.

Varios países han legalizado, o están por hacerlo, el consumo de sustancias hoy consideradas ilícitas. Bolivia, para empezar, no penaliza la tenencia de dos gramos de cocaína o marihuana para uso personal. Lo que no se ha hecho, sin embargo, hasta hoy es legalizar la producción y comercio de drogas, el centro del debate.

Casi todos quienes estudian el tema (aun los que apoyan el prohibicionismo) coinciden en que si se legalizara la producción y el comercio de drogas se anularía la violencia asociada a éstos, además de la corrupción que la actividad entraña. Ése es un punto fuerte de quienes postulan la legalización.
El punto fuerte de quienes rechazan la idea es el que se presenta al final de la cadena: el consumo. Si se despenaliza la producción y bajan los precios, efectivamente cae la violencia y la corrupción, pero podría dispararse el consumo. Y como no hay estudios empíricos que puedan demostrar lo contrario, ese temor puede considerarse fundado. Imagínese a adolescentes que, en vez de intentar escabullir botellas de trago a sus fiestas, traten de ingresar bolsas de cocaína’.



Noticia: http://eju.tv/2012/09/debate-sobre-la-despenalizacin-de-la-droga/

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada