dissabte, 21 de juny de 2014

Las asociaciones de personas usuarias de cannabis queremos participar.



                                   Para una regulación de todos, que se escuche tu voz!

Desde la Federació d’Associacions Cannàbiques de Catalunya (CatFAC) queremos felicitar a las administraciones de este país por, como en otros ámbitos, poner la mirada en los movimientos de Europa y a nivel internacional que hoy nos apuntan a ser valientes y dar un paso adelante hacia las políticas de drogas que priorizan la salud de las persones consumidoras y la actuación sobre los riesgos y los daños asociados al consumo, acabando así con la prohibición y la lucha contra las drogas que ha generado más víctimas y problemas que las propias drogas.

 Las asociaciones de personas  consumidoras de  cannabis venimos de un recorrido de lucha social para conseguir reconocer nuestros derechos civiles. Nuestra voz empezó a escucharse a través del autocultivo que poco a poco cogió la forma de agrupaciones colectivas de consumidoras que sumaron esfuerzos y representación. Hoy, formamos parte del tercer sector social de este país y trabajamos activamente por la cohesión social, la normalización del uso terapéutico del cannabis y la reducción de riesgos asociados al consumo estando en contacto con otros movimientos sociales de la ciudad.

 Somos conscientes de la explosión cannábica que  ha abierto las puertas y se ha asentado en Catalunya; Se trata de la aceptación social que evidencia nuestra realidad, pero también nos deja entrever una carencia de normativa que ordene y regule nuestra actividad así como una incompatibilidad, en muchos casos, con la legislación estatal que todavía nos dispone en una incoherencia que nos lleva  a la inseguridad jurídica más perversa en nuestro día a día.

Desde la CatFAC entendemos que un proceso de regulación aporta ventajas  importantes como aumentar el conocimiento sobre los fundamentos legales de una asociación, control de las condiciones de salubridad y higiene de los locales, elaboración de intervenciones específicas para las persones consumidoras terapéuticas, conocer las pautas de consumo, facilitar el acceso a población usuaria de drogas para establecer métodos de detección precoz, prevención de riesgos y reducción de daños, conocer mejor el fenómeno e intervenir con más eficacia, evitar  el contacto con el mercado negro, posibilidad de controlar la composición, la potencia, la adulteración de la planta y sus derivados, counseling sobre los métodos de administración (vaporizadores / cigarrillos electrónicos /…), diferenciar el consumo de cannabis de otras drogas, programas de prevención específicos sobre drogas y conducción, reducción de la exposición de humo a no fumadores, auto-detección del consumo problemático, entre otros.

Por todos estos motivos, defendemos una regulación coordinada a nivel nacional y municipal. Entendemos que una no tiene sentido sin la otra y por eso desde aquí, instamos a la Generalitat a liderar este cambio de paradigma. Hacen falta criterios generales establecidos desde el gobierno del país que sean justos y coherentes para todas las asociaciones y personas consumidoras. Una política pública de drogas que después cada municipio podrá concretar dentro de sus competencias y adaptar a su realidad.

Defendemos también ser partícipes porque entendemos que la voz de las persones consumidoras, así como la de otros actores implicados, tiene que formar parte del diseño de las políticas públicas que nos afectan. Es por eso que solicitamos al Gobierno de la Generalitat y al del Ayuntamiento de Barcelona, que ahora inicia su proceso, que haga público un calendario de reuniones con la sociedad civil organizada y así hacernos partícipes de estos canales que seguro enriquecerán el diálogo y el trabajo conjunto.

Pedimos a la Generalitat:
- Registro específico de asociaciones cannábicas que facilite el control y seguimiento.
- Un protocolo de Buenas Prácticas y Convivencia que regule cuestiones como las limitaciones de acceso, gestión económica y distribución, promoción, formas de funcionamiento interno, etc.
- Registro de cultivos y protocolo de transporte específico: las asociaciones cannábicas se fundamentan en el cultivo compartido y la lucha contra el mercado negro y  es por este motivo que hay que regular su actividad, generando autorizaciones específicas para los cultivos, limitación de plantaciones y peritaciones oficiales para hacer un control de los mismos. De acuerdo con el registro de cultivos habrá que elaborar un protocolo específico de transportes. 
- Crear organismos reguladores donde las agrupaciones de asociaciones podamos desarrollar un papel como representantes de los consumidores y las consumidoras haciendo una función de control a través de los sistemas de auditorías que se establezcan.
- Protocolo policial específico que vele por el cumplimiento de las diferentes normativas.

Pedimos en los ayuntamientos:
- Teniendo en cuenta su situación privilegiada de proximidad con la ciudadanía, entendemos que pueden ofrecer la garantía para que todas las asociaciones cannábicas cumplan con la inscripción a los registros públicos pertinentes y hacer el control en base al Protocolo de Buenas Prácticas y Convivencia, antes mencionado, así como a los registros específicos de cultivos.

- Establecer una licencia de apertura de local social que determine cuestiones imprescindibles de seguridad, salubridad, higiene y condiciones mínimas necesarias para evitar molestias con el vecindario pero definiendo la licencia por tramos en función de las persones socias de la entidad y, por tanto, de la concurrencia del local. Entendemos que no tiene sentido equiparar una asociación de barrio sin ánimo de lucro a la pública concurrencia en algunas cuestiones que pueden diseñarse de forma variable.

- Regular la apertura de asociaciones estableciendo un régimen de distancias entre ellas alrededor de los 50m teniendo en cuenta las diferentes realidades de los barrios de la ciudad y de la idiosincrasia de las asociaciones. Regular también la distancia entre las asociaciones y los equipamientos sensibles como los centros educativos dejando una separación de 100m.

- Establecer un horario de apertura de los locales que puede oscilar entre las 8h y las 22h (y las 24h viernes, sábado y noches previas a festivos). Sin ninguna voluntad de querer adoptar un papel en el ocio nocturno, entendemos que hace falta adaptarse a la realidad y hacer de la asociación un espacio útil para las persones consumidoras. Así pues, entendemos que el fin de semana tiene sentido disponer de un horario ampliado que evite el mal uso del espacio público.

Por todo esto, nos ponemos a disposición de las administraciones  para colaborar y ofrecer el conocimiento que desde las persones consumidoras y las asociaciones que representamos hemos ido construyendo.
Hoy vemos con esperanza nuestras demandas que esperamos que bien pronto podamos, entre todas y todos, concretar.
 

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