dimecres, 11 de juliol de 2012

Romper el tabú acerca del debate y la reforma. Ahora es el tiempo de actuar.


Comisión de Líderes Mundiales Insta a Poner Fin a la Fracasada Guerra a las
Drogas, y Pide Reformas Fundamentales del Régimen Mundial de
Prohibición de las Drogas

 
 El informe declara a la guerra a las Drogas como un fracaso y recomienda sustanciales reformas del régimen mundial de prohibición de las drogas.

La Comisión es el grupo más distinguido de líderes de alto nivel que ha
convocado a realizar tales cambios de gran alcance – incluyendo no sólo
alternativas al encarcelamiento y un mayor énfasis en los enfoques de salud
pública al uso de drogas sino también descriminalización y experimentación
de regulaciones legales.

El Director Ejecutivo de la organización mundial de incidencia política AVAAZ,
con sus nueve millones de miembros alrededor del mundo, presentan una
petición pública en apoyo de las recomendaciones de la Comisión Global,
entregada al Secretario General de las Naciones Unidas.

“Cincuenta años después del inicio de la Convención Única de
Estupefacientes, y cuarenta años después que el Presidente Nixon lanzara la
guerra a las drogas del gobierno norteamericano, se necesitan urgentes
reformas fundamentales en las políticas de control de drogas nacionales y
mundiales,” dijo el ex presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso.

“Comencemos a tratar las adicciones a drogas como un tema de salud,
reduciendo la demanda de drogas a través de iniciativas educativas
comprobadas y regulando legalmente el cannabis en lugar de criminalizarlo.”

Las recomendaciones de la Comisión se sintetizan en el Resumen Ejecutivo
que se encuentra más abajo en este comunicado. Ellas incluyen:

● Terminar con la criminalización, la marginalización y la estigmatización de
las personas que usan drogas pero que no hacen ningún daño a otros.

● Alentar a los gobiernos a que experimenten con modelos de regulación
legal de las drogas (especialmente cannabis) a fin de socavar el poder del
crimen organizado y para salvaguardar la salud y la seguridad de sus
ciudadanos.

● Asegurar que esté disponible una variedad de modalidades de tratamiento,
incluyendo no sólo los tratamientos con metadona y buprenorfina, sino
también programas de tratamiento asistido con heroína que han probado ser
exitosos en muchos países europeos y en Canadá.

● Aplicar los principios y políticas de derechos humanos y de reducción de
daños tanto a las personas que usan drogas como a aquellos involucrados en
los segmentos inferiores de los mercados ilegales de drogas, tales como
campesinos, correos, y pequeños vendedores.

“Abrumadora evidencia de Europa, Canadá y Australia demuestra ahora los
beneficios tanto humanos como sociales de tratar a la adicción a drogas
como un problema de salud más que como uno de justicia criminal y de
reducir la confianza en las políticas prohibicionistas,” dijo la ex presidenta
suiza Ruth Dreifuss. “Es necesario que estas políticas se adopten en todo el
mundo, con los cambios requeridos a las convenciones internacionales de
control de drogas.”

“No podemos ignorar por más tiempo hasta qué punto la violencia, el crimen
y la corrupción relacionados con las drogas en América Latina son los resultados de las fallidas políticas de guerra a las drogas,” dijo el expresidente colombiano César Gaviria. 

“Ahora es el tiempo de romper el tabú
en la discusión de todas las opciones de política de drogas, incluyendo alternativas a la prohibición de las drogas.”


"La Guerra a las drogas fracasó en reducir el uso de drogas, pero llenó
nuestras cárceles, costó millones de dólares de los contribuyentes, alimentó
el crimen organizado y causó miles de muertes. Necesitamos un nuevo
enfoque, uno que saque el poder de manos del crimen organizado y trate a
las personas con problemas de adicción como pacientes, no como
delincuentes,” dijo Richard Branson, fundador del Grupo Virgin y cofundador
de The Elders, Reino Unido. “La buena noticia es que los nuevos enfoques
centrados en la regulación y la descriminalización han resultado.

Necesitamos que nuestros líderes, incluyendo a los hombres de negocios,
examinen los enfoques alternativos, basados en hechos. Necesitamos formas
más humanas y eficaces de reducir el daño causado por las drogas. La única
cosa que no podemos permitirnos hacer es seguir pretendiendo que la
“guerra a las drogas” está funcionando."

  


RESUMEN EJECUTIVO

La guerra global a las drogas ha fracasado, con consecuencias devastadoras
para individuos y sociedades alrededor del mundo. Cincuenta años después
del inicio de la Convención Única de Estupefacientes, y cuarenta años
después que el Presidente Nixon lanzara la guerra a las drogas del gobierno
norteamericano, se necesitan urgentes reformas fundamentales en las
políticas de control de drogas nacionales y mundiales.

Los inmensos recursos destinados a la criminalización y a medidas
represivas orientadas a los productores, traficantes y consumidores de
drogas ilegales, han fracasado en reducir eficazmente la oferta o el consumo.
Las aparentes victorias en eliminar una fuente o una organización de tráfico
son negadas casi instantáneamente por la emergencia de otras fuentes y
traficantes. Los esfuerzos represivos dirigidos a los consumidores impiden las
medidas de salud pública para reducir el VIH/SIDA, las muertes por
sobredosis, y otras consecuencias perjudiciales del uso de drogas. Los
gastos gubernamentales en infructuosas estrategias de reducción de la oferta
y en encarcelamiento reemplazan a las inversiones más costo-efectivas y
basadas en la evidencia orientadas a la reducción de la demanda y de los
daños.

Nuestros principios y recomendaciones pueden resumirse como sigue:
Terminar con la criminalización, la marginalización y la estigmatización de las
personas que usan drogas pero que no hacen ningún daño a otros. Desafiar
los conceptos erróneos comunes acerca de los mercados de drogas, el uso
de drogas y la dependencia de drogas en lugar de reforzarlos.

Alentar a los gobiernos a que experimenten con modelos de regulación legal
de las drogas a fin de socavar el poder del crimen organizado y para
salvaguardar la salud y la seguridad de sus ciudadanos. Esta recomendación
se aplica especialmente al cannabis, pero también alentamos otros ensayos
de descriminalización y regulación legal que puedan conseguir estos
objetivos y proveer modelos para otros.

Ofrecer servicios de salud y tratamiento a los que los necesiten. Asegurar
que esté disponible una variedad de modalidades de tratamiento, incluyendo
no sólo los tratamientos con metadona y buprenorfina, sino también
programas de tratamiento asistido con heroína que han probado ser exitosos
en muchos países europeos y en Canadá. Implementar programas de
intercambio de jeringas y otras medidas de reducción de daños que han
probado su efectividad en reducir la transmisión del VIH y otras infecciones
de transmisión sanguínea, así como las muertes por sobredosis. Respetar los
derechos humanos de las personas que usan drogas. Abolir las prácticas
abusivas llevadas a cabo en nombre del tratamiento –tales como la
internación forzada, los trabajos forzados, y los abusos físicos o psicológicosque
contravienen los principios y normas de derechos humanos o que
eliminan el derecho a la autodeterminación.

Aplicar en gran medida los mismos principios y políticas antes expuestos a
las personas involucradas en los segmentos inferiores de los mercados
ilegales de drogas, tales como campesinos, correos, y pequeños vendedores.
Muchos de ellos han sido víctimas de violencia e intimidación o son
dependientes de drogas. Arrestar y encarcelar decenas de millones de estas
personas en las recientes décadas ha llenado las prisiones y destruido vidas
y familias, sin por ello reducir la disponibilidad de drogas ilegales o el poder
de las organizaciones criminales. Pareciera no haber límite al número de
personas que se vinculan con esas actividades para mejorar sus vidas,
proveer a sus familias, o para escapar de la pobreza.
Focalizar las acciones represivas en las organizaciones criminales violentas,
pero hacerlo de manera de socavar su poder y su alcance, mientras se da
prioridad a la reducción de la violencia y la intimidación. Los esfuerzos para
imponer el cumplimiento de la ley no debieran focalizarse en reducir los
mercados de drogas per se, sino más bien en reducir sus daños en los
individuos, las comunidades y en la seguridad nacional.

Invertir en actividades que puedan prevenir en primer lugar que las personas
jóvenes usen drogas y a la vez prevenir que los que las usan desarrollen
problemas más serios.Evitar mensajes simplistas al estilo de “sólo di que no”
y políticas de “tolerancia cero”, y alentar los esfuerzos educativos asentados
en información creíble y en programas preventivos que focalicen en las
habilidades sociales y la influencia de los pares. Los esfuerzos preventivos
más exitosos son aquellos dirigidos a grupos específicos en riesgo.

Comenzar con la transformación del régimen mundial de prohibición de
drogas. Reemplazar las políticas y las estrategias de drogas orientadas por la
ideología y la conveniencia política, por políticas económicas responsables y
estrategias basadas en la ciencia, la salud, la seguridad y los derechos
humanos – y adoptar criterios apropiados para su evaluación. Revisar la
clasificación de drogas que ha resultado en obvias anomalías como la
defectuosa categorización del cannabis, la hoja de coca y el MDMA (éxtasis).
Asegurar que las convenciones internacionales sean interpretadas y/o
revisadas para adaptarlas a una sólida experimentación con la reducción de
daños, la descriminalización y las políticas de regulación legal.

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