dimarts, 4 de setembre de 2012

De las pruebas de Trafico que se han llevado a cabo entre el 1 de julio y el 26 de agosto, seis de cada diez conductores estaba bajo los efectos de alguna sustancia psicoactiva.

Pese a que este verano ha sido el que menos Muertes ha dejado en la carretera  desde que la Dirección General de Tráfico comenzó a contabilizarlas, no todos los datos que se extraen del balance de siniestralidad del verano 2012 son positivos.

Los resultados de la campaña de control de drogas que lanzó la DGT a principios de verano para generalizar este tipo de controles preventivos arrojan datos preocupantes. De las 425 pruebas que se han llevado a cabo entre el 1 de julio y el 26 de agosto, 263 dieron positivas, lo que supone que seis de cada diez conductores estaba bajo los efectos de alguna sustancia psicoactiva. Cabe apuntar que los controles se realizaron a conductores de forma aleatoria, y no porque presentaran algún síntoma evidente o estuvieran implicados en algún accidente.

El cannabis y la cocaína son los dos tipos de drogas más comunes detectadas entre los conductores, seguidas de los opioides, metanfetamina y anfetaminas.

La directora general de Tráfico, María Seguí, indicó que fue precisamente la preocupación ante el elevado número de personas que conduce tras haber consumido alguna droga lo que llevó a la DGT a realizar estos controles generalizados. «Sabemos que son muchos, que la cifra es muy alta, y por ello tenemos este programa», apuntó.

El objetivo de la DGT es crear una mayor conciencia entre los conductores de que conducir tras el consumo y bajo los efectos de las drogas no sólo afecta a las capacidades del conductor, sino que incrementa entre 2 y 7 veces la probabilidad de provocar o sufrir un accidente de tráfico respecto a quienes no consumen ninguna sustancia. 

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