dimarts, 4 de setembre de 2012

Droga de tráfico ilícito



La marihuana está de moda. Lo corrobora la proliferación del autocultivo interior y exterior, la explosión de clubes sociales de cannabis en toda la provincia, el lucrativo negocio de los grow-shop (tiendas legales donde se vende todo lo necesario para autogestionar una cosecha), el destacable gasto anual de los consumidores y, sobre todo, la creciente presión de la Guardia Civil sobre los cultivadores, que ha arrojado un balance de treinta detenidos en el último año y medio y más de 500.000 gramos de marihuana aprehendida, cifras récord a las que se sumarán las de la campaña que ya se ha puesto en marcha en los últimos días.

Varias unidades del Instituto Armado en la comandancia de León persiguen el cultivo con paso firme. Durante el 2011 y los ocho meses del 2012 abrieron 26 operaciones para la investigación de delitos contra la salud pública vinculados al cultivo de marihuana. Pero estos datos facilitados por la Subdelegación del Gobierno en León se dispararán en cuestión de días. Los agentes han esperado a que avance el ciclo de maduración de las plantaciones para activar una operación a gran escala contra este tipo de «ilícitos penales», como técnicamente lo califica la citada fuente.

Es el momento

Se trata del mayor dispositivo de todo el año y en el que se produce un mayor número de aprehensiones y detenciones. Ya ha comenzado y, principalmente, se desarrollará de aquí a finales de septiembre, puesto que la concentración del principio activo de la marihuana (THC) es ahora más alto y, en consecuencia, las diligencias que llevarán ante el juez serán más contundentes. Y, desde luego, no dan palos de ciego. Durante los últimos meses, agentes de la Benemérita han identificado y controlado plantaciones con todos los medios que tienen a su alcance, tanto por vía aérea como terrestre. A partir de ahora procederán a las intervenciones, cuyo resultado final podría superar los 446.203 gramos incautados el pasado año. Sin contar las dos últimas operaciones llevadas a cabo en Ponferrada y Carbajal, durante el 2012 la Guardia Civil se apoderó de 551.133 gramos de plantas. Fuentes consultadas calculan que estas cantidades pueden equivaler al 1% o 2% de lo que se cultiva realmente en la provincia.

Pero la realidad jurídica y social empieza a tomar otro camino. La marihuana, el hachís, la grifa o el aceite de hachís han sido siempre sustancias calificadas como drogas blandas por el Tribunal Supremo, alta institución a la que se está recurriendo constantemente para que resuelva la indefinición legal en determinados aspectos, por ejemplo el cultivo. Según la jurisprudencia, resulta indiscutible la consideración del cannabis y todos sus derivados como «drogas de tráfico ilícito». Pero poco más porque el derecho penal español, a pesar de considerar ilegal el consumo de drogas —por eso puede ser sancionado con multas—, no lo considera un delito. Tampoco es delito la tenencia de marihuana destinada al autoconsumo de su poseedor y sin ánimo de transmisión a otras personas. Además, el artículo 368 del Código Penal sanciona a quienes ejecuten actos de «cultivo, elaboración o tráfico o favorezcan el consumo ilegal de drogas». El castigo supone condenas de uno a tres años de prisión, pero las circunstancias atenuantes y eximentes que aplican los jueces por tratarse de consumidores habituales suponen una despenalización en la práctica.

Carlos, abogado, es especialista en clientes denunciados o detenidos por cultivar marihuana. Ha manejado decenas de diligencias en León y Zamora. Entre ellas, varias de clientes a quienes se decomisaron 50 o 60 kilos de marihuana y se demostró que era para autoconsumo. Asegura que, bien asesorado, un cultivador de marihuana puede que ni siquiera tenga que ir a declarar ante la Guardia Civil. La estrategia de su defensa consiste, por un lado, en buscar un perito —suele ser un ingeniero forestal— para que rebaje la cantidad de marihuana aprehendida por la Guardia Civil. «Se demuestra que la raíz, el tallo y las hojas no se fuman, que sólo se consume la flor y que se hace cuando está seca, no húmeda, por lo que la cantidad que asignan las diligencias desciende un 70% directamente; si, además, las plantas no han florado, se le resta otro 50% porque no se sabe si son hembras o machos (estos no concentran THC)», explica el letrado.

Asimismo, en este tipo de actuaciones se intenta demostrar que las plantas son para consumo propio y que ciertamente se consume toda la cosecha a lo largo del año, porque la inmensa mayoría de estas plantaciones «son para autoconsumo», indicó el abogado zamorano. Constata un fenómeno que se ha empezado a extender en los últimos tres o cuatro años, como es la exigencia de pruebas forenses que constaten que el denunciado es consumidor habitual, algo que se consigue con el análisis de un simple cabello. Por su experiencia, asegura que el número de sentencias se ha disparado en los últimos años, algo que constata el creciente fenómeno del autocultivo en la provincia.

Para muestra, un botón. El negocio de los grow-shop está resultando extraordinario. La capital leonesa tiene cuatro tiendas donde se puede adquirir todo lo necesario para poner en marcha un cultivo de marihuana (semillas, sustratos, abonos...), una cifra que porcentualmente está muy por encima de las de otras ciudades de su población. Benito es propietario de Hierbaloca, el primer grow-shop de la ciudad. Abrió el 21 de abril del 2001. La segunda tienda vino en el 2010. «¿En qué punto estamos? Cultivar se puede siempre que sea para autoconsumo».

 No es raro que en ese contexto que explica prolifere el autocultivo. «Cada vez hay más gente porque, además, la calidad que se consigue en una plantación propia es muy superior a lo que hay en el mercado, así que también es una cuestión de salud». Benito admite que, al principio, cuando puso su primer escaparate en el centro de la ciudad hubo reticencias, sobre todo entre sus allegados, pero a la vista está que los ajenos han avalado un éxito empresarial que ya es una fuente de recursos para emprendedores de León (4), Astorga (1), La Bañeza (1) y Ponferrada (1), donde hay registradas tiendas de este tipo.



El dato no es baladí. Las asociaciones cannábicas de autoconsumo —en el Registro de la Junta figuran tres leonesas— calculan que el 2% de la población de entre 15 y 64 años de edad consume cannabis diariamente, con una media mensual de gasto de cien euros, mientras que otro 7,6% de la población de la misma franja de edad es consumidor habitual, con un gasto mensual de 13 euros al mes. Los consumidores leoneses gastan al año 11,48 millones de euros comprando esta sustancia. Estas entidades defienden que si toda la marihuana se adquiriera en sus locales, donde tributa el IVA, reportaría al Estado aproximadamente la cantidad de 1,74 millones de euros. La mayor parte de este dinero forma parte de la economía negra, muchas veces en manos de mafias de narcotraficantes.

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