dimarts, 12 d’agost de 2014

Las asociaciones Cannàbicas abrimos las puertas de nuestra realidad.



Desde la CatFAC queremos mostrar nuestra preocupación por la imagen que estos días se está generando sobre el movimiento cannábico, del cual formamos parte, con noticias y titulares que a menudo se dejan parte de la fotografía para mostrar.

Estos últimos días estamos asistiendo a un nuevo ciclo en las políticas de drogas, un ciclo que mucho más allá de incorporar otro producto más al mercado comercial, busca un cambio de percepción y de gestión diferenciada de otras drogas como el tabaco o el alcohol. Reconocemos la problemática que las drogas causan a la sociedad, por eso nuestro modelo se basa en la reducción de riesgos y los valores sociales de una sustancia que perseguida durante años se ha convirtió por su carácter prohibitivo en un producto generado y gestionado por los usuarios.

Desde CatFAC abogamos por un sistema social, con asociaciones que respetan la democracia participativa, la autogestión y sin ánimo  de lucro, esto nos ha traído a participar con otros sectores sociales más consolidados en busca de consejos y participando activamente en la construcción de una alternativa que realiza  acciones y servicios de interés general, que fabrican ciudadanía, que construyen cohesión e inclusión social, que luchan contra la pobreza y la discriminación, evitando que los colectivos más sensibles de nuestra sociedad queden al margen de unos niveles mínimos de bienestar social, llegando donde ni la Administración Pública, ni el mercado pueden hacerlo.

Una sustancia consumida por un gran número de ciudadanos y que ha conseguido la aceptación social por su propuesta de regulación, basada en la autogestión y prevención, las intervenciones de la administración están sacando a la luz la vulnerabilidad del modelo debido a la inacción de las administraciones. La puesta en marcha por parte del ayuntamiento de una regulación de las asociaciones Cannàbicas está sacando a relucir las diferentes interpretaciones que han surgido del modelo, una situación que desde CatFAC hemos denunciado desde el principio.

Los asociados y asociadas de CatFAC somos persones consumidoras de cannabis que defienden  su derecho a decidir sobre lo que consumimos o no, aportando una contrapropuesta que pretende acabar con el mercado negro poniendo la salud de las persones consumidoras como centro de acción. Somos asociaciones sin ánimo de lucro, democráticas, que participamos activamente con otros movimientos sociales y que queremos aportar nuestro granito de arena para mejorar nuestro entorno.

En todos los ámbitos, desgraciadamente, siempre podemos encontrar mejores, peores, buenas y malas prácticas. Desde la CatFAC llevamos tiempo de intensa lucha para conseguir un modelo de regulación que establezca unas normas claras para todo el mundo y unos mecanismos de control con total transparencia. Somos conscientes que romper con las políticas prohibicionistas instaladas hasta ahora y hablar de reducción de riesgos, de daños o gestión de placeres supone un grande y complicado paso adelante. Pero estamos dispuestos a hacer lo que haga falta y someternos a los controles más exhaustivos para demostrar que el modelo que proponemos puede funcionar.

La administración actúa con la intención de regular la actividad de las asociaciones cannàbicas, aunque sus actuaciones van en el camino contrario a la propuesta que desde la federación defendemos, condiciones como la limitación de asociaciones, la implementación de licencias de actividades con requisitos de pública concurrencia, la prohibición y persecución de los cultivos, derivan a que las asociaciones no puedan desarrollar su actividad sin grandes inversiones económicas para adaptarse a la situación. Haciendo que los modelos comerciales sean los únicos capaces de establecerse y cómo sabemos la mercantilización de cualquiera sustancia no vela por los intereses de las persones consumidoras, hay que sustituir el sistema económico que hace que la marihuana sea otro artículo de consumo.

Llevamos un tiempo de “prueba” donde desgraciadamente la administración pública, por la propia maquinaria que gestiona, no ha dado respuesta a la realidad de la calle y esto ha generado más de un modelo, sin aclarar qué era lo permitido. Ahora es el momento de establecer límites, normas, públicas y claras, y en esto, como siempre hemos dicho, la CatFAC colaborará siempre. Mientras tanto, nuestro trabajo sigue centrada en el diseño de mecanismos de control, sistema de auditorías internas, cumplimiento del Código de Buenas Prácticas y todas aquellas herramientas que estamos desplegando para dar forma al modelo que entendemos que es beneficioso para todas y todos.

Esperamos, con todo, que la administración dé un paso adelante escuchando las propuestas y estableciendo un modelo gestión que se adecue a la realidad y tenga en cuenta el trabajo que está realizando.

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